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ECOSISTEMAS
Y NEGOCIOS
Autor: Agustín Jiménez (2006)
agustin@cauac.com
www.cauac.com
Pensar en términos
de sistemas y entender el funcionamiento de los organismos vivos puede
ayudar mucho a entender el mundo empresarial en tiempos de cambio.
Definitivamente cada vez
cala más en el mundo empresarial la visión de las organizaciones
como sistemas, aún cuando
su comprensión como organismos vivos todavía esté en fase
embrionaria. El pensamiento
sistémico poco a poco ha venido siendo incorporado al universo de la
empresa, tomando algo de
fuerza con la publicación por parte de Peter Senge de la Quinta
Disciplina. Es comprensible que
todavía la visión mecanicista del funcionamiento de las empresas
siga prevaleciendo sobre la
aproximación sistémica, ya que el sistema educativo desde el
Kindergarten hasta los doctorados
continúa educando a las personas para analizar el mundo desde una
perspectiva estática y
fragmentada, mientras la realidad es completamente dinámica y sistémica.
Es fascinante ver la manera en que el
ser humano ha configurado, con o sin intención, el mundo
de los negocios de forma que se asimila a un ecosistema. Desde una
perspectiva muy general,
los ecosistemas están conformados por un ambiente “no vivo” y
unos “seres vivos”. Podríamos
decir que en el “ecosistema Negocios” se reproduce esta conformación,
donde las empresas
son los seres vivos, de diferentes tipos y tamaños, que interactúan
entre sí y con el entorno para
ayudar a mantener el equilibrio del sistema. Bajo esta perspectiva las
microempresas son como
los microorganismos del ecosistema, y al igual que estos tienen en
general una vida efímera. Las
pequeñas empresas, también grandes en número, se pueden asemejar a
los pequeños
organismos del ecosistema como insectos, pájaros pequeños, reptiles
de escasa talla y
mamíferos de menor tamaño. Normalmente
su vida es más bien corta. Están también las
medianas empresas que se pueden considerar como los animales medianos
del ecosistema, las
cuales generalmente alcanzan tiempos de vida más largos. Y finalmente
están las grandes
empresas que son los grandes seres vivientes y que tienen por lo
regular una larga vida.
Igualmente, hay tanta variedad de empresas como especies de animales.
De ahí que esta
multiplicidad de empresas se relacionen entre sí y con el entorno de
una forma similar a la
manera en que se dan las relaciones al interior de un ecosistema
natural. Todo lo que sucede
propende por mantener el equilibrio del sistema, ya que esto garantiza
la supervivencia de las
especies que hacen parte él. Lo anterior significa que la función
que tiene cada organismo al
interior del sistema es igual de importante a la de cualquier otro
para la conservación del
ecosistema, y esto se puede extrapolar al caso de las empresas en el
mundo de los negocios.
Un ejemplo de esto puede ser la relación que se da en la industria de
la moda entre las grandes
marcas, las maquilas y los pequeños talleres satélites que estas últimas
usan en ciertos casos.
Cuando las grandes marcas ejercen una fuerte
presión para reducir costos sobre las maquilas,
éstas la transfieren
a los talleres satélites aprovechando que, por su gran número y por
la
necesidad, generalmente van a encontrar algunos que les trabajen
bajo esas condiciones.
Obviamente los que no se pueden adaptar a esta
condición desaparecen. “Ley de oferta y
demanda”. Pero si la
presión llega a ser tan fuerte que rebasa los límites de costos de
todos los
satélites, estos prácticamente se extinguirán, haciendo
que la situación se revierta. Esto sucede,
porque hoy en día las
grandes marcas ya no pueden ser competitivas sin las maquilas, y éstas
a
su vez sin los talleres satélites, lo cual hace que el sistema
siempre tienda al equilibrio y todos
los participantes de la cadena se
mantengan. Obviamente en este proceso hay bajas individuales,
pero
como “especie” – las grandes marcas, las maquilas y los talleres
satélites - cada una logra
sobrevivir y el ecosistema perdurar. Se
puede decir que “el ecosistema” se autorregula a través de
ajustes permanentes de oferta y demanda.
Poniendo ahora
el foco en las empresas, podemos decir que éstas, sin importar su
tipo o su
tamaño, tienen un ciclo de vida que va desde la gestación
hasta la desaparición, igual que los
seres vivos. Su permanencia en
el tiempo depende de la visión con que las organizaciones se
gestan y
de la manera en que se gestione el ciclo de cambios constantes que
tienen como
propósito mantenerlas en equilibrio. Dependiendo de la
visión que tengan los fundadores, las
empresas tendrán una
predisposición a ser microempresas, Pymes o grandes empresas, y su
tipo estará definido también por esa visión. Por eso es muy
distinto el desarrollo que tendrá una
empresa creada para darle
empleo a sus dueños y para suplir sus necesidades inmediatas que
el
que presentará una organización que nace con un carácter
trascendente. El cambio que unas
y otras generan en el mundo es muy
diferente, aunque eso no quiera decir que la existencia de
ambas no
sea necesaria para la perduración del sistema.
Grandes instituciones como Ford, Sony o Citibank
han llegado a ser lo que son y a perdurar por
generaciones gracias a
una visión que ha trascendido en el tiempo.
Ford (principios del siglo XX)
“Democratizar el automóvil”
Sony (principios años 50)
“Llegar a ser la empresa más conocida por cambiar la imagen de mala
calidad que tienen en el
mundo los productos japoneses.”
Citibank (1915)
“Convertirse en la institución financiera más extendida, más
poderosa y que más servicios presta,
que ha existido en todo el mundo.”
Seguramente el taller de la esquina o la tienda de barrio ni siquiera
tienen visión, razón
por la cual
su duración en el tiempo normalmente es tan corta y
normalmente no pasan de ser una
microempresa.
Los primeros son negocios trascendentes mientras que los otros son de
mera supervivencia.
Eso explica por qué las empresas tienen
desarrollos tan distintos teniendo en potencia las
mismas
oportunidades. Las organizaciones que nacen para ser grandes toman
decisiones que
con el tiempo las llevan a ello, no importa que nazcan
como una microempresa. Igualmente,
las
empresas que nacen para ser microempresa toman las decisiones que
nunca las dejan pasar de
ahí. Esto no quiere decir que las empresas
no puedan evolucionar, pero eso no es lo más común,
porque significa
un cambio en el sentido en que se comprenden a sí mismas, y ello
implica
alcanzar un equilibrio diferente al habitual. Eso explica por
qué pequeñas empresas, que tienen
crecimientos impresionantes “súbitos”,
desaparecen o se desinflan al poco tiempo. Seguramente
su crecimiento
se vio favorecido por una circunstancia especial, pero la mentalidad
con que las
dirigían y las gestionaban era apropiada para empresas de
una escala diferente. Eso
significa
que el destino de una compañía en el “ecosistema
Negocios” está determinado por la visión de
las personas que la
conforman.
Resumen: Pensar en términos de sistemas y entender el funcionamiento de los
organismos
vivos puede ayudar mucho a entender el mundo empresarial en
tiempos de cambio. Definitivamente
cada vez cala más en el mundo
empresarial la visión de las organizaciones como sistemas,
aún
cuando su comprensión como organismos vivos todavía esté en fase
embrionaria. En este
artículo comento una manera de entender los
negocios que permite gestionarlos con mayor
facilidad y efectividad en
un entorno de constantes cambios.
Sobre el autor:
Economista de la
Universidad de los Andes. Certificado en Coaching por
Coachville Spain (Instituto avalado por la International Association
of Coaches). Certificado en
Consultoría y Consejería Sistémica de
Sensory
Systems Training del Reino Unido. Master Practitioner en Programación
Neurolingüística (PNL) certificado por la Society of Neurolinguistic
Programming. Diplomado en Formación de Formadores con PNL del
Instituto Potencial Humano de España.
Lleva 6 años trabajando como consultor, formador y coach con empresas
nacionales y multinacionales en Colombia y Ecuador. Se ha desempeñado en cargos gerenciales
en empresas
nacionales y multinacionales de diferentes sectores de la economía.
Conferencista y
escritor en temas de cambio y desarrollo gerencial. Ha
sido catedrático de varias de las más
importantes universidades en
Colombia. Editor del sitio web especializado en gestión del cambio
www.cauac.com.
e-mail: agustin@cauac.com
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