El Portal para el Empresario y el Entrepreneur   BACK HOME                                                                                  















                                                                                                                                                      
. Y dígame ud., ¿porqué mi empresa debería tener una Página Web?
 Miguel Angel Riesgo Alvarez

“La verdad, no sé porqué insiste tanto en que mi empresa debería tener una Página
Web en Internet. Existen muchas razones por las que no sólo no la tengo, sino que
no pienso en tenerla en un futuro. En primer lugar, yo no necesito una Página Web
para nada; llevo trabajando desde hace muchos años de la misma manera, y nunca
he utilizado eso que ustedes llaman ‘nuevas tecnologías’. Y además, ¿para qué voy
a gastarme un dinero, que por cierto no me sobra, si además con mi negocio
tradicional me va estupendamente?. Mi facturación crece constantemente todos los
años”.


Mire usted, mantenerse en la cresta de la ola durante un tiempo indefinido es una
labor que, como se ha venido demostrando a lo largo de la historia de la humanidad,
es algo imposible. Las distintas civilizaciones (Egipto, Roma, ...) han ido sucumbiendo
con el paso de los siglos, y es un hecho absolutamente indiscutible que los ciclos de
apogeo de estas civilizaciones han sido cada vez más cortos. En el mundo actual de
la empresa ocurre exactamente lo mismo; uno de los mayores problemas con los que
se enfrentan las empresas hoy en día es llegar a pensar que, por ser líderes en un
momento dado, lo serán siempre. Las empresas se encuentran obligadas, si quieren
subsistir y llegar a tener un papel predominante de una forma sostenida, a adaptarse a
los nuevos tiempos, lo cual implica a menudo un cambio (a veces drástico) en la forma
de operar habitualmente el negocio.

Por supuesto que toda adaptación es siempre complicada, y especialmente si durante
largos años las cosas se han hecho de la misma forma. Como usted sabrá, hace
décadas la actividad empresarial estaba centrada en las actividades productivas; todos
los esfuerzos de la compañía se centraban en saber cuánto podían producir, ya que de
antemano toda la producción estaba ya vendida (es decir, había poca oferta y mucha
demanda). Del lado del consumidor se generaban situaciones hoy en día casi imposibles
de imaginar, como aquella en la que un consumidor debía esperar años hasta obtener el
coche que quería, ya que había una larga ‘lista de espera’. Sin embargo, esto ya no es
así; las empresas han pasado de estar centradas en el producto, a tener una clara
orientación hacia el cliente; por ello, gastan cantidades ingentes de dinero para saber
cuál será la demanda de su producto, cuáles son los gustos, preferencias y necesidades
de sus consumidores; además, tienen que competir con numerosas empresas que se
dedican a lo mismo que ellas, y que se encuentran en un estado continuo de introducción
de cambios innovadores en sus procesos productivos. Por lo tanto, la innovación continua
se convierte en un aspecto absolutamente necesario en estos tiempos.

Por ello, lo peor que le puede suceder a una empresa es la de estancarse en el pasado,
especialmente si éste ha sido glorioso; ocurre exactamente lo mismo que cuando alguien
ve un anuncio publicitario sobre fondos de inversión: ‘la rentabilidad pasada no garantiza
rentabilidades futuras’. Además, la historia está plagada de grandes compañías, que por
no hacer caso a tendencias innovadoras en su tiempo, han llegado a quebrar o quedar
relegadas a un segundo plano, precisamente por no haberse sabido adaptar a los nuevos
tiempos.

Y en todo este proceso vertiginoso de cambio que venimos sufriendo desde hace años, la
tecnología ha tenido, tiene y tendrá un papel absolutamente primordial. Puedo asegurarle
que el futuro empieza por ‘t’, ‘t’ de tecnología; la tecnología está presente en prácticamente
todas las actividades del ser humano; es difícil imaginarse alguna actividad en la que la
tecnología no tenga un papel fundamental.

Cada vez más, las empresas utilizan con mayor asiduidad las llamadas ‘Nuevas
Tecnologías’. Es obvio que aquellas empresas que no se suban a este tren llegará un
momento en el que no puedan competir en sus mercados, ya que el resto de las empresas
que sí lo hayan hecho producirán más rápidamente sus productos, y a un costo mucho
más reducido, lo que les permitirá vender a los consumidores más barato; en definitiva,
podrán atender a la demanda de una forma mucho más eficiente de lo que lo han venido
haciendo hasta el momento.

"Ya. De todas maneras, la mayoría de mis clientes no tiene ningún conocimiento sobre
Internet; seguramente no saben siquiera que es eso de una Página Web”.


Le diré que cada vez hay una mayor penetración de Internet no sólo en los hogares, sino
también en las empresas. Hoy en día es muy difícil encontrar una empresa que no
disponga de equipamiento informático en sus oficinas, y que en alguno de ellos no exista
un acceso a Internet, aunque sea a través de una conexión telefónica normal y corriente.
Mediante ésta conexión a Internet, sus clientes pueden utilizar numerosos servicios web,
entre los que destaca por su simplicidad y gran uso, el del correo electrónico.
Probablemente dichos clientes ya tengan una dirección de correo electrónico, por lo que
puede ser muy interesante para las empresas el poder llegar a ellos a través de este nuevo
canal de comunicación.

Además, creo que no debería infravalorar la capacidad de aprendizaje de sus clientes.
Estos pueden aprender muy deprisa, a una velocidad tal que llegue un momento que la
empresa no sea capaz de darles un servicio adecuado, a través de los nuevos medios que
ellos demandan.

“Ya, claro: ¿y qué me dice usted sobre lo que está ocurriendo continuamente en Internet;
no hacen más que salir noticias de esos ‘hackers’ que revientan sistemas, y sobre todo de
los graves problemas que se generan al pagar con tarjetas de crédito”.


En cualquier ámbito que usted pueda imaginarse se dan situaciones negativas, aunque
no por ello las cosas vayan a ir irremediablemente mal. Para entendernos, a veces los
bancos sufren robos, y no por ello vamos a dejar de depositar nuestro dinero y nuestra
confianza en dichas entidades.

En Internet, este tipo de ‘situaciones negativas’ se materializan en algunos casos como
los que usted me ha mencionado; ‘hackers’ que se dedican a entrar en sistemas protegidos
para intentar hacer un daño premeditado o, en la mayoría de los casos, únicamente para
demostrarse a sí mismos que tienen los suficientes conocimientos tecnológicos como
para conseguir entrar, de lo cual alardean posteriormente. O, incluso, existen algunos
casos (aunque yo todavía no conozco ninguno de primera mano) donde han existido
problemas a la hora de pagar con tarjeta de crédito. Sin embargo, le puedo asegurar que
este tipo de situaciones no dejan de ser más que meras excepciones.

Pues bien, le diré que este tipo de desconfianza hacia la seguridad en Internet se sustenta
en estereotipos que no tienen ningún tipo de fundamento sólido. En la actualidad, existen
protocolos de encriptación de la información que se envía por La Red (caso del SSL), que
se consideran absolutamente seguros, y que logran encriptar la información de tal manera
que es casi imposible su desencriptación, por lo que no pueden ser ‘leídos’ por terceras
personas. Por otra parte, los mecanismos de seguridad que se establecen para permitir
las compras seguras por Internet, son cada vez más avanzados (certificados digitales, ...).

Puedo asegurarle que me fío bastante más de una transacción que viaja por La Red, que
una que lo hace por el ‘mundo real’; ¿se ha preguntado usted alguna vez qué ocurre cuando
va a cenar alguna vez a un restaurante, y como forma de pago entrega su tarjeta de crédito?:
el camarero dispone del tiempo suficiente como para copiar su número de tarjeta. Otro
ejemplo: seguramente se habrá fijado usted en que cuando la gente va a sacar dinero de un
cajero automático de una entidad bancaria, y este cajero es interior, generalmente ‘tira’ el
recibo que le proporciona dicho cajero, en una papelera situada al lado del cajero automático.
Este recibo contiene el número de la tarjeta con la que se ha sacado dinero (aunque esta
situación está cambiando poco a poco, ya que las entidades bancarias empiezan a ocultar
algunos dígitos de dicho número), por lo que cualquier persona malintencionada puede
obtener un gran número de tarjetas de crédito, para su posterior utilización fraudulenta.
Como estos casos que le comento existen muchos otros.

Por lo tanto, le aseguro que la desconfianza existente sobre Internet (aunque cada vez es
menor), es provocada habitualmente por el desconocimiento existente sobre dicho canal.

“No me había dado cuenta. Pero bueno, la verdad es que mi presupuesto de publicidad ya
está cubierto con todas las acciones que realizamos en soportes tradicionales. Con los
contactos que recibimos de dicha publicidad, tenemos bastante”.

Una empresa debe plantearse el mantener una estrategia donde la política de crecimiento
constante, tenga un papel primordial; nos encontramos en un mundo cada vez más
competitivo, en donde las empresas que no tengan este enfoque claro de crecimiento,
están abocadas a la desaparición.

Por otra parte, quizá sea necesario que las empresas se paren un momento a analizar en
detalle cuáles son los resultados que están obteniendo gracias a la publicidad que realizan
en medios tradicionales, y responder a preguntas tales como: ¿cuál es mi coste de
adquisición por cliente?, ¿conozco realmente el target al que dirijo mi publicidad?, ¿en qué
medida puedo segmentar claramente mis mensajes publicitarios, es decir, cómo puedo
saber que mi publicidad es vista por el público objetivo que realmente quiero que la vea?,
¿consigo el suficiente número de clientes a través de dicha publicidad, que hagan que ésta
sea rentable?, ¿con esta publicidad tradicional, puedo interactuar con los clientes?, ¿la
cobertura geográfica que tiene mi publicidad, está condicionada por mi presupuesto?,
¿tengo un espacio ilimitado en los soportes publicitarios que utilizo, para exponer
claramente las ventajas de mi producto / servicio / empresa? ...

Fruto de este análisis, la empresa probablemente se dará cuenta de que invertir parte de
su presupuesto en un canal como Internet puede resultarle atractivo y rentable a corto
plazo, ya que:
  • La efectividad de la publicidad se incrementa notablemente, ya que pueden realizarse
    acciones de marketing segmentadas a públicos concretos. Por lo tanto, los mensajes
    publicitarios pueden personalizarse, en función del target al que se dirija en cada
    momento la empresa.
  • Los costes, en relación con los soportes publicitarios tradicionales, son claramente
    inferiores.
  • Existen posibilidades de interactuar con los clientes (incluso en tiempo real), a
    diferencia de los canales tradicionales, por lo que las posibilidades de atraer un
    nuevo cliente se multiplican.
  • Internet tiene una cobertura mundial, ya que una Página Web puede ser vista en
    cualquier parte del mundo que tenga conexión a dicho medio. ¿Se imagina usted
    el dinero que tendría que gastarse en un soporte publicitario tradicional, digamos
    televisión, para que su mensaje sea visto en todo el mundo?.
  • Internet, a diferencia de los soportes tradicionales, no tiene ningún límite en cuanto
    al espacio que puede dedicarse para ‘hablar’ sobre un producto, servicio, la empresa,
    etc. Mientras que en un medio tradicional el espacio es muy limitado (por lo que los
    mensajes a lanzar deben escogerse muy bien), en Internet pueden detallarse los
    mensajes publicitarios, con la precisión que se requiera en cada momento.
  • Internet, gracias a la tecnología, permite a las empresas llegar a conocer con una
    gran precisión a sus clientes.
  • Si su Página Web reúne unos determinados requisitos (fundamentalmente el
    suficiente tráfico), puede rentabilizar aún más la inversión inicial, mediante la venta
    de espacio publicitario a terceros, los cuales se encuentren interesados en
    promocionar sus productos en su Página Web.
  • En Internet son muy numerosas las distintas formas que existen para promocionar
    un producto / servicio / empresa: publicidad on-line, Página Web, programas de
    afiliación, ...

Sin embargo, con todo esto no he tratado de insinuarle que abandone cualquier inversión
en los soportes tradicionales que haya venido utilizando hasta el momento; lo que le
aconsejo es que elabore una estrategia publicitaria integral en la que, en función de sus
medios disponibles, invierta en diferentes soportes publitarios, tanto on-line (Internet) como
off-line (prensa, radio, televisión, vallas, ...). Usted debería construir dicha estrategia
pensando en las nuevas posibilidades que trae Internet, e integrando este canal con el
resto de soportes publicitarios
.


Miguel Angel Riesgo Alvarez
Gerente de GlobalSite Solutions, S.L.L.
Diplomado en Informática por E.S.I., Licenciado en Gestión Comercial y Márketing por
E.S.I.C., Executive Master E-Business por el Instituto de Empresa.  
 
Contacta: mariesgo@worldsites.net

 
http://www.worldsites.net

 

   © Copyright  2004 Planesia, Inc